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Mark Cuban: los centros de datos serán canchas de pickleball

Cuban compara el gasto en centros de datos con la fibra de los noventa. Alphabet ya tiene flujo de caja libre negativo. Qué cambia para quien compra IA.

Mark Cuban: los centros de datos serán canchas de pickleball

Ricardo Argüello

Ricardo Argüello
Ricardo Argüello

CEO & Fundador

Estrategia Empresarial 7 min de lectura

Mark Cuban dijo en julio, en el podcast All-In, que muchos centros de datos van a terminar convertidos en canchas de pickleball.

La frase circuló como chiste. El argumento que hay debajo no lo es, y esta semana volvió a la conversación cuando Motley Fool retomó la comparación con la sobreconstrucción de fibra óptica de finales de los noventa.

Yo estaba trabajando en tecnología cuando eso pasó, así que vale la pena separar qué parte del pleito te toca y cuál no.

El pleito es de los que pusieron el dinero

Si eres una empresa mediana que compra IA en vez de construirla, la pregunta de si esto es una burbuja es entretenida y no cambia casi nada de lo que deberías hacer mañana.

Mira los dos desenlaces posibles.

Si el gasto resulta justificado, la capacidad se usa, los precios bajan despacio y tú compras cómputo a un proveedor sano. Si resulta excesivo, la capacidad queda varada, alguien pierde mucho dinero, y tú compras cómputo más barato a un proveedor asustado.

En los dos casos el precio de la capacidad baja y tú sales adelante. Lo que decide cuánto ganas es qué tenías construido el día que el precio se movió, no si acertaste el pronóstico.

Por eso la conversación importante no está en el titular financiero. Está en dónde pones la ventaja competitiva, y esa decisión sí la tomas tú esta semana.

Cuban no está diciendo que falte demanda

Vale leer el argumento completo, porque se está resumiendo mal.

Cuban no dijo que la IA no sirva ni que nadie la vaya a usar. Dijo que la eficiencia va a llegar antes que el repago. Su comparación con la fibra apunta exactamente ahí: los operadores tendieron redes de larga distancia esperando cierta demanda, y después mejoraron las velocidades de conexión, y el problema de ancho de banda desapareció por el lado de la tecnología, no por el de los clientes.

Sobre el financiamiento fue más directo. En el mismo episodio señaló que los líderes del mercado están pidiendo prestados cientos de miles de millones, que ya hay un problema en el crédito privado, y que estas empresas gastan todo su flujo de caja en CapEx y encima se endeudan. Lo llamó planear para la perfección.

Esa frase es la que hay que anotar. No dice que el plan sea malo. Dice que no tiene margen de error.

Y hay algo que Cuban no menciona y a mí me parece la parte más útil del paralelo. Después de que la fibra quebró a quien la tendió, la capacidad no se evaporó: quedó ahí, barata, y la usaron los que llegaron después. Google, Amazon y Netflix construyeron encima de esa infraestructura sobrante. El dinero se perdió una sola vez, del lado del que construyó.

El dinero ya cambió de forma

Los números de este año le dan cuerpo a la advertencia, y conviene verlos en la fuente y no en el resumen.

En su reporte del segundo trimestre de 2026, Alphabet declaró 39.069 millones de dólares de flujo de caja operativo y 44.924 millones en compra de propiedad y equipo. La resta da negativo. Es la primera vez que la empresa cierra un trimestre así, con ingresos creciendo 24% y Google Cloud creciendo 82%, o sea que no habla de un negocio en problemas. Habla del tamaño de la apuesta.

La inversión del trimestre duplicó exactamente la del año anterior, y la guía anual subió a un rango de 195.000 a 205.000 millones.

En junio, la misma empresa colocó 84.750 millones de dólares en capital, la mayor operación de ese tipo de una empresa listada en Estados Unidos, con 10.000 millones anclados por Berkshire Hathaway.

Y el 9 de julio S&P bajó a Oracle a BBB-, un escalón sobre grado especulativo, citando el flujo de caja libre negativo y la concentración de su cartera de pedidos en OpenAI.

Vale decir algo a favor de Cuban, porque su posición es menos simple de lo que se cuenta. Cuando Alphabet subió la guía de inversión y el mercado se puso nervioso, él salió a defender ese gasto y lo comparó con 1998, cuando compró todos los servidores y todo el ancho de banda que encontró porque necesitaba tener más que nadie. Y lo tuvo.

O sea que no está diciendo que los líderes se equivoquen. Está diciendo que el conjunto va a construir más de lo que se use, y que los que se rompen son los que lo financiaron con dinero prestado.

Ya habíamos escrito que el CapEx de Google era una convicción silenciosa y no un acto de miedo. Sigo pensando que esa lectura era correcta para abril. Lo que cambió desde entonces es de dónde sale el dinero: de la caja se pasó al mercado de capitales, y eso mete un reloj en la operación que antes no estaba.

Lo que sobrevive a un colapso de precios

Acá es donde la respuesta se vuelve práctica.

Si mañana el costo del cómputo cae 80%, ¿qué parte de lo que tienes hoy vale más y qué parte vale menos?

Vale menos cualquier ventaja que dependa de un acuerdo de precio, de un compromiso de volumen o de haber elegido temprano al proveedor correcto. Todo eso lo replica un competidor con una tarjeta de crédito el mismo día.

Vale más el proceso que ya tienes mapeado, con sus excepciones, sus aprobaciones y sus casos raros documentados. Eso no baja de precio cuando baja el cómputo. Sube, porque de golpe se puede correr sobre capacidad que antes no costeaba.

Es el mismo argumento que hicimos cuando escribimos que el entorno de ejecución se vuelve materia prima y el flujo de trabajo es el moat (ventaja competitiva), y en el harness es el moat. La sobreconstrucción de infraestructura no cambia esa tesis, la acelera.

Hay una trampa práctica ahí, y la vimos de cerca al escribir sobre por qué un tope de gasto no cura la factura de IA. Cuando el precio unitario baja, el consumo sube más rápido que el ahorro si el flujo de trabajo no está definido. La capacidad barata premia a quien tiene el proceso listo y castiga a quien solo tiene presupuesto.

Qué haría yo con esto esta semana

Nada de lo anterior es razón para frenar un proyecto de IA. Es razón para elegir dónde lo anclas.

Si tu plan para el próximo año depende de que el precio por token siga bajando, estás haciendo la misma apuesta que Cuban le está criticando a los que construyen, con menos información y sin balance para aguantarla.

Si tu plan depende de que tres procesos tuyos estén mejor entendidos que los de tu competencia, el precio del cómputo te da igual. Baja y ganas más rápido, sube y ganas más despacio.

Esa es la decisión de esta semana, y es tuya, no de Alphabet. El discovery de AI Maestro existe justo para eso. Son dos meses para saber cómo se mueve el trabajo de verdad y decidir con un Go/No-Go antes de comprometer presupuesto en herramientas.

Lo demás lo van a discutir en televisión durante los próximos dos años. Nosotros lo vimos con la fibra y sabemos cómo termina esa parte: se termina construyendo encima.

Definamos dónde poner tu ventaja antes que se mueva el precio

Preguntas Frecuentes

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