La lista de Aaron Levie: el trabajo real de desplegar IA
Ricardo Argüello, 11 de octubre de 2026
CEO & Fundador
Resumen general
Aaron Levie, CEO de Box, publicó el 30 de septiembre la lista del trabajo que exige desplegar agentes de IA en una empresa: datos, conexiones, flujos rediseñados, supervisión humana, evals y actualización continua. Los laboratorios ya pusieron cerca de $9.750 millones en equipos que hacen ese trabajo. Tres de los siete puntos no se pueden tercerizar.
- Levie listó siete frentes de trabajo para desplegar IA: sistemas a la nube, datos ordenados, software conectado a agentes, flujos rediseñados, supervisión humana, evals y actualización con cada modelo nuevo.
- Su punto central es que con agentes ya no se instala una herramienta, se entrega trabajo terminado dentro de un proceso, y eso cambia todo el proceso de implementación.
- Según el análisis de Petar Petrov, OpenAI, Anthropic, Microsoft, Amazon y Google comprometieron cerca de $9.750 millones entre abril y principios de julio en equipos que entran a las empresas a desplegar.
- De los siete frentes, el acceso a los datos, la decisión de dónde aprueba una persona y los evals propios le tocan a la empresa aunque contrate a alguien para lo demás.
- En IQ Source el programa AI Maestro dedica dos meses a mapear el proceso real y decidir con una compuerta Go o No-Go antes de pagarle a nadie por desplegar.
Imagina que compras una cocina industrial para tu restaurante. El proveedor la instala, la conecta al gas y se va. Ahora imagina que en vez de una cocina contratas a un cocinero. Nadie lo puede instalar y retirarse, porque alguien tiene que decirle qué platos hacer, probar lo que sale y decidir qué se sirve. Desplegar agentes de IA se parece a lo segundo.
Resumen generado con IA
El miércoles 30 de septiembre Aaron Levie, CEO de Box, publicó en X la lista más honesta que he leído sobre lo que cuesta meter IA en una empresa. La copio casi entera porque vale la pena leerla despacio. Hay que mover sistemas viejos a la nube, ordenar los datos y quién accede a ellos, conectar el software con agentes de formas nuevas, rediseñar los flujos de trabajo para agentes, resolver la supervisión humana (human in the loop) de cada proceso, generar y mantener evals, y actualizar todo cada vez que sale un modelo nuevo. Y remata: “the full list may even be longer” (la lista completa puede ser incluso más larga).
Siete trabajos. Ninguno es comprar una licencia.
Mi lectura es que de esos siete, tres le tocan a tu empresa aunque contrates al mejor implementador del mundo. Los otros cuatro sí se pueden pagar. Y conviene saber cuál es cuál antes de firmar con nadie.
Se acabó el implementar y retirarse
Levie lo explica mejor que yo. Con el software de siempre, el implementador instalaba una categoría de tecnología que todo el mundo entendía, se retiraba, y el cliente seguía operando. Con agentes es otra cosa. En sus palabras, “you’re deploying work output in a process” (estás desplegando trabajo terminado dentro de un proceso).
Así se vendió software las tres décadas y media que llevo en esto. Un ERP se instalaba, se capacitaba a la gente y el proveedor se iba. El ERP no decidía nada. Un agente que concilia facturas sí decide, y si nadie definió qué pasa cuando se equivoca, el error llega al estado de resultados.
Los laboratorios ya pusieron la plata
Petar Petrov sumó las cifras en su boletín del 30 de septiembre. Entre abril y principios de julio, OpenAI, Anthropic, Microsoft, Amazon y Google comprometieron cerca de $9.750 millones en equipos que entran a una empresa, aprenden cómo trabaja y se quedan hasta que la IA se usa. Ya escribí sobre lo que eso le hizo a Accenture, así que no repito esa parte.
Lo que me interesa del análisis de Petrov es un dato que cita de McKinsey. Entre las empresas que usan IA, solo un 20% rediseñó sus flujos de trabajo alrededor de ella. Entre las que sacan resultados financieros reales, ese número sube a 55%.
O sea, el rediseño del flujo es el punto cuatro de la lista de Levie. Y es el que separa a las que ganan de las que pagan licencias.
La lista, separada por dueño
Esto es lo que yo haría con la lista antes de pedir una sola cotización. Separarla.
| Frente de trabajo | ¿Se puede contratar? | Si lo saltas |
|---|---|---|
| Sistemas viejos a la nube | Sí | El agente no tiene a qué conectarse |
| Datos y acceso | Solo la parte técnica | El agente ve lo que no debe, o no ve lo que necesita |
| Software conectado a agentes | Sí | Conexiones frágiles que se rompen en cada actualización |
| Flujos rediseñados | A medias | IA pegada encima del proceso viejo |
| Supervisión humana | No | Nadie sabe quién aprueba antes de que el agente actúe |
| Evals | No | No sabes si funciona, ni si empeoró |
| Actualización con cada modelo | Sí, con contrato | El sistema envejece en meses |
Los tres que no se tercerizan tienen algo en común. Son decisiones, no tareas.
Quién puede ver la planilla de sueldos es una decisión tuya. Un implementador te puede configurar los permisos, pero no te puede decir quién debería tenerlos. En qué paso del proceso una persona revisa antes de que el agente mande el correo al cliente, también. Y los evals, que son el conjunto de casos reales con su respuesta correcta conocida, solo los puede armar quien sabe cuál es la respuesta correcta. Ese eres tú. O tu gerente de operaciones, que lleva diez años haciendo ese trabajo a mano.
Cinco días antes Levie había escrito “You can’t automate what you can’t measure” (no puedes automatizar lo que no puedes medir), que es lo mismo en una sola línea. Escribí sobre por qué el eval es lo que se queda cuando el prompt y el modelo cambian. Un implementador externo se va. Tus evals se quedan.
Antes de pagarle a nadie por desplegar
Si contratas un equipo de despliegue sin haber resuelto esas tres decisiones, le estás pagando para que las tome por ti. Y las va a tomar con la información que tiene, que es la de una semana de entrevistas.
Por eso el programa AI Maestro arranca antes del despliegue y no lo reemplaza. Son típicamente dos meses, con entregables cada dos semanas. Salen cuatro cosas. Un mapa de cómo trabaja la empresa de verdad (el Process Reality Map, que casi nunca coincide con el organigrama), una auditoría de definiciones para encontrar dónde la misma palabra significa dos cosas distintas en dos áreas, un AI Opportunity Score y un ranking de oportunidades que termina en una compuerta Go o No-Go. La etapa corre con las herramientas de IA que la empresa ya aprobó, así que nadie compra nada nuevo para empezar.
Lo que sale de ahí es justamente la mitad de la lista de Levie que no se puede contratar. Qué datos, quién aprueba, cómo se mide. Con eso en la mano, la otra mitad se cotiza mucho más barato, porque el implementador ya no tiene que adivinar.
Levie dice que es un gran momento para ser un forward deployed engineer. Estoy de acuerdo. También es un gran momento para llegar a esa reunión con la lista ya separada.
Separa tu lista con AI Maestro antes de contratar el desplieguePreguntas Frecuentes
Aaron Levie, CEO de Box, llama capa de despliegue al trabajo de meter la IA en los procesos reales de una empresa: mover sistemas a la nube, ordenar el acceso a datos, conectar software con agentes, rediseñar flujos, definir la supervisión humana, mantener evals y actualizar todo cuando sale un modelo nuevo. Según Levie, ahí hay una oportunidad enorme.
Según el análisis publicado por Petar Petrov el 30 de septiembre de 2026, OpenAI, Anthropic, Microsoft, Amazon y Google comprometieron cerca de $9.750 millones entre abril y principios de julio en equipos que entran a las empresas a desplegar IA, incluida la OpenAI Deployment Company de $4.000 millones.
Al desplegar agentes de IA, tres decisiones le tocan a la empresa aunque contrate un implementador: quién da acceso a qué datos, en qué pasos del proceso aprueba una persona antes de que el agente actúe, y qué evals miden si el trabajo del agente sale bien. Las conexiones y la migración de sistemas sí se pueden contratar.
Con software tradicional el implementador instalaba una categoría conocida de herramienta y se retiraba. Con agentes de IA, como lo explicó Aaron Levie, se entrega trabajo terminado dentro de un proceso, así que hay que rediseñar el flujo, definir supervisión humana, medir con evals y actualizar el sistema cada vez que cambia el modelo.
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