Tu política de escritura con IA ya es parte de tu marca
Ricardo Argüello, 30 de septiembre de 2026
CEO & Fundador
Resumen general
Clay publicó en agosto una política de escritura con IA de cuatro principios que reunió casi 10.000 reacciones, y esta semana Heidi Health hizo lo mismo con seis principios propios. Las dos salieron en LinkedIn, no en el manual del empleado, y eso las convierte en material de marca.
- Varun Anand, cofundador de Clay, publicó la política de cuatro principios que escribió la ingeniera Sophie Alpert, y reunió casi 10.000 reacciones y más de 700 republicaciones
- El estándar de Clay: si alguien pregunta qué quiso decir una línea, 'la escribió la IA' no es una respuesta aceptable
- Heidi Health publicó esta semana su propia versión de seis principios, según relató la cofundadora de Outlever Melissa Rosenthal, con la frase 'no somos la primera empresa en hacer esto, y no seremos la última'
- Polarsteps y Leapsome publicaron políticas equivalentes este año, cada una exigiendo revelar el uso de IA y sostener con voz propia lo que se firma
Imagina que tu empresa ya tiene una política de gastos, pero nunca la publicaste: cada quien decide qué reembolsa según su criterio, hasta que un cliente pregunta y no hay una respuesta consistente. Eso es lo que Clay y Heidi acaban de resolver para la escritura con IA, en público, donde cualquiera lo puede leer.
Resumen generado con IA
Clay publicó su política de escritura con IA en agosto. No en un documento interno, sino en un post de LinkedIn de su cofundador Varun Anand.
Reunió casi 10.000 reacciones y más de 700 republicaciones, según reportó Business Insider el 6 de septiembre. Esta semana, Emma MacKenzie, directora de comunicaciones de Heidi Health, publicó la suya, con seis principios propios y el mismo instinto de fondo. Lo cuenta Melissa Rosenthal, cofundadora de Outlever, en un post que compara ambas.
Dos empresas de IA, publicando en el lugar más público posible, dónde termina lo que hace la herramienta y dónde empieza lo que responde una persona.
La política ya es material de marca
Aquí está el giro que le interesa a un equipo de mercadeo: esto dejó de ser un tema de legal o de IT en el momento en que salió a LinkedIn.
Una política publicada es contenido. Tiene tono, tiene autor, tiene reacciones, y la gente la comparte porque dice algo sobre cómo es trabajar con esa empresa. Clay vende software de prospección con IA. Heidi Health construye IA que redacta notas clínicas. Las dos vendiendo automatización, y las dos publicando por escrito dónde la automatización se detiene y empieza la responsabilidad de una persona con nombre y apellido.
Ese contraste es la razón de las 10.000 reacciones, no la novedad del tema. Todos ya sabían que las empresas usan IA para escribir. Lo que no habían visto es a una empresa de IA decirlo con esa claridad, en público, sin lenguaje legal.
Lo que dicen de verdad las dos políticas
La de Clay la escribió la ingeniera Sophie Alpert, primero para el equipo de ingeniería, y se volvió política de toda la empresa cuando otros equipos la pidieron. Cuatro principios: quien firma responde por cada idea del documento antes de enviarlo; escribir es pensar, y saltarse el proceso deja un entendimiento más pobre del tema; un documento debe tomar más tiempo escribirlo que leerlo; y más largo no es mejor, porque la IA rellena con oraciones que no dicen nada.
El estándar que cita todo el mundo es este: si un revisor pregunta qué quisiste decir con una línea, “la escribió la IA, ignóralo” no es una respuesta que se pueda dar.
La de Heidi Health tiene seis principios, y según Rosenthal cierra con una frase sin pretensión: “no somos la primera empresa en hacer esto, y no seremos la última”. Esa frase importa más de lo que parece: admite que se sumaron a una corriente ya en marcha. Polarsteps, la app de viajes de Ámsterdam con unos 100 empleados, y Leapsome, la plataforma de recursos humanos con 130 en Berlín y Nueva York, publicaron la suya este mismo año, cada una exigiendo que se revele el uso de IA y que el texto final refleje razonamiento propio.
Qué debe cubrir la versión de tu equipo de mercadeo
En IQ Source revisamos esto todos los días, porque el blog que estás leyendo se escribe con Claude Code y pasa un chequeo de detección de IA antes de publicarse. Hablo de nuestra propia rutina, no de un cliente. Y lo que aprendimos ahí es que una política sin estos cuatro puntos es una frase bonita sin dueño:
Quién firma. No “el equipo de contenido”, una persona con nombre que responde si alguien pregunta qué quiso decir un párrafo.
Qué puede redactar la IA en primer borrador, y qué no. Un dato duro, una cita de cliente o una promesa de producto exigen redacción humana desde el primer renglón, no edición de algo que generó un modelo.
Cuándo se revela. No todo lector necesita saberlo, pero un cliente que pregunta directamente sí tiene derecho a una respuesta directa.
Quién revisa antes de publicar, y contra qué criterio. Sin ese último filtro, cualquiera de los tres puntos anteriores es una regla que existe solo en el documento.
Escribimos sobre el mismo problema desde otro ángulo cuando Nature midió cuánto le borra la voz a tu marca pulir un texto con IA, y desde el lado del castigo cuando LinkedIn empezó a recortar alcance a quien publica slop. La política de escritura es la pieza que faltaba entre esos dos problemas: define, antes de publicar nada, quién responde por lo que sale.
Si tu empresa todavía no la tiene por escrito, escríbela antes de que un cliente la pida y no haya nada que mostrarle.
Armemos la política de tu equipoPreguntas Frecuentes
Cuatro principios, escritos por la ingeniera Sophie Alpert: quien firma un documento responde por cada idea que contiene, escribir es pensar, un documento debe tomar más tiempo escribirlo que leerlo, y más largo no es mejor. El estándar central: 'la escribió la IA' no es una respuesta aceptable si alguien pregunta qué significa una línea.
Esta semana, según relató la cofundadora de Outlever Melissa Rosenthal, la directora de comunicaciones de Heidi Health, Emma MacKenzie, publicó en LinkedIn una versión de seis principios con el mismo instinto que la de Clay, cerrando con la frase 'no somos la primera empresa en hacer esto, y no seremos la última'.
Porque una empresa que las publica está respondiendo una pregunta que el mercado ya hace: quién responde por lo que la IA ayudó a redactar. Clay, Heidi Health, Polarsteps y Leapsome la volvieron pública precisamente porque funciona como señal de marca, no solo como regla interna de escritorio.
Cuatro cosas mínimas: quién firma cada pieza y responde por ella, qué puede redactar la IA en primer borrador contra qué exige redacción humana desde cero, cuándo se revela el uso de IA a un cliente o lector, y quién revisa antes de publicar. Sin esas cuatro, la política es una frase bonita sin dueño.
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